13.4.07

La banda sonora de la primavera

Suenan a un "film futurista americano de los sesenta ambientado en Brasil". Desde luego, la luz que se desprende en este video me recuerda a las películas que tienen a California como fondo, lugar del que procede la pareja que está haciendo mis delicias en esta primavera.

Espero que no sea un amor pasajero porque The bird and the bee, que así es como se llama la propuesta musical de Greg e Inara, unos elegantes Bonnie y Clyde, me ha entrado por los ojos. En esta estación del año no estamos para analizar nada, tenemos los sentidos a flor de piel y nos emocionan grupos como éste con videos así de bonitos.

Este es su disco de debut y es una absoluta maravilla de principio a fin. La preciosa portada no hace más que reflejar el exquisito gusto de esta pareja que ya se ha convertido en uno de mis imprescindibles del año.

7.4.07

Hoy era el día

A veces la pereza no se nutre de la inactividad, sino de la excesiva concentración en una sola cosa. Me diversifico mal, soy poco interdisciplinar. Y me estaba convirtiendo en un perezoso muerto de aburrimiento. A veces la pereza persiste porque inconscientemente se confía en el éxito de nuestras empresas. Una suerte de creencia en que todo saldrá nos inmoviliza mente y cuerpo como si se tratase de una narcolepsia.
Te juro que hoy era el día en que tenía pensado desistir y de repente entras tú a jugar.

Empezaba a recuperarme - nuevas ideas en la cabeza, proyectos terminados, amistades retomadas - cuando has cogido el relevo. La estampa es curiosa: como en una cancha, sosteniendo entre las manos un balón y retándome a echar un partido. ¿ Tú qué sabes si me apetece?

Esto no debería ser un relevo, deberíamos haber ido a la misma velocidad. Estoy cansado de haber recorrido ya toda mi parte.
¿Tiene algún nombre eso de no querer recibir un premio con días de retraso?

26.3.07

7.3.07

Sin aliento

Durante sus años de estudiante en otra ciudad, había estado trabajando como acomodador en uno de esos cines de inminente reconversión en multisalas comerciales.
Los tiempos muertos de su jornada, que coincidían con las sesiones cinematográficas, los aprovechaba para escapar a la sala de proyección y, una vez en ella, someter a las películas a una inofensiva amputación, que resultaba inapreciable a ojos de ese público asistente en forma de cabezas recortadas sobre la pantalla: “nadie distingue un segundo de cine compuesto por 23 fotogramas frente al habitual de 24, no echan en falta esa milésima de segundo que yo recorto, me guardo en el bolsillo y me hace tan feliz.”

“He capturado tantos micro tiempos cinematográficos: Antoine corriendo hacia el mar, los decorados distorsionados del Doctor Caligari, Mamba Negra en actitud de venganza y, sin duda lo mejor, la espléndida nuca de Patricia sin aliento, al final de la escapada.”

Abrió una diminuta caja de cerillas donde reposaban apilados pedazos de 0,041 segundos de duración, significativos y valiosos en sí mismos toda vez sacados de contexto.

“Esto es cine”- dijo. “Acércate conmigo a la luz y contemplaremos el cuello de Jean Seberg”.

Mientras él observaba ese momento congelado de la película, imperceptible entre los otros 23, pero tan único y significativo, yo me deleitaba con su interminable nuca.
Fue sólo cuestión de milésimas de segundo, nada relevante para el ojo humano, pero tan especial e irrepetible que sin ello la historia no podría contarse del mismo modo.

Bajó la mano que sostenía a la luz la imagen de Patricia mientras poco a poco me quedaba sin aliento.

16.1.07

El porqué de Cosimo (dedicado a TB97, persona de palabra)

"Fue el 15 de junio de 1767 cuando Cosimo Piovasco di Rondó, mi hermano, se sentó por última vez entre nosotros. Lo recuerdo como si fuera hoy. Estábamos en el comedor de nuestra villa de Ombrosa, las ventanas enmarcaban las tupidas ramas del gran acebo del parque. Era mediodía, y nuestra familia, siguiendo una antigua tradición, se sentaba a la mesa a esa hora, pese a que ya cundía entre los nobles la moda, llegada de la poco madrugadora corte de Francia, de almorzar a media tarde. Soplaba un viento del mar, recuerdo, y se movían las hojas. Cosimo dijo:
- ¡He dicho que no quiero y no quiero! - y rechazó el plato de caracoles. Jamás se había visto desobediencia más grave.
-¿Y bien? - dijo nuestro padre a Cosimo.
- ¡No y no!- dijo de nuevo Cosimo y rechazó el plato.
-¡Fuera de esta mesa!
Pero ya Cosimo nos había dado la espalda a todos y estaba saliendo de la sala. Corrió al jardín y comenzó a trepar al acebo, árbol familiar para nosotros y que al extender sus ramas a la altura de las ventanas de la sala imponía su actitud desdeñosa y ofendida a la visión de toda la familia.
Cosimo subió hasta la horqueta de una gruesa rama donde podía estar cómodo, y se sentó allí, con las piernas colgantes, los brazos cruzados con las manos bajo los sobacos y la cabeza hundida entre los hombros.
Nuestro padre se asomó al alféizar.
-¡Cuando te canses de estar ahí cambiarás de idea! - le gritó.
-¡Nunca cambiaré de idea! - dijo mi hermano, desde la rama.
-¡Ya verás en cuanto bajes!
-¡No bajaré nunca!
Y mantuvo su palabra".


Así comienza el libro que ha llegado a convertirse en pura obsesión para mí, El barón rampante de Italo Calvino.
Desde que creé el blog, hace ya casi un año, hasta ahora, nunca han dejado de preguntarme de dónde venía el nombre. Así que supongo que no podía quedar sin explicación.

Calvino escribió en 1957 la que para mí es una de las obras maestras literarias de todos los tiempos. A la edad de 12 años, Cosimo se encarama a un árbol del jardín paterno. Ese mismo día anuncia su propósito de no bajar nunca de los árboles. Desde entonces, y hasta el final de su vida, permanece fiel a una disciplina que él mismo se ha impuesto. Participa en diversos acontecimientos históricos, pero sin abandonar nunca esa distancia necesaria que le permite estar dentro y fuera de las cosas al mismo tiempo. En esta obra Calvino se enfrenta al que es su verdadero tema narrativo: "Una persona se fija voluntariamente una difícil regla y la sigue hasta sus últimas consecuencias, ya que sin ella no sería él mismo ni para sí ni para los otros".

La imagen de Cosimo subido a un árbol, observando el mundo desde lo alto y manteniendo una constante separación con las cosas se me quedó grabada en la mente a la edad de 17, cuando descubrí esta novela que me cambió la vida.
De pequeño, yo solía pasar parte de mi tiempo encaramado a una gran encina del jardín familiar. La indescriptible sensación de estar a unos pocos metros del suelo, pero en otro mundo, es de esas cosas que siempre llevo conmigo.
Cuando comencé la universidad y desde todos los frentes se me arengaba para que fuese alguien, la imagen de Cosimo era tan recurrente para mí como la estampa del Che o la silueta del Principito lo eran para otros: sé lo que quieras ser, pero sé consecuente. Fíjate una disciplina y cúmplela hasta sus últimas consecuencias.
De pequeño tenía la absurda manía de clasificar a mis compañeros de escuela entre los que se subían a los árboles y los que no lo hacían. Y quizá ahora de adulto, lo hago en función de los que son consecuentes con sus ideas y los que no.
De donde se deduce que esta magnífica novela contiene tanta sabiduría que deja impronta por igual en jóvenes y adultos.
Creo que mantener esa distancia con las cosas es un requisito para ser feliz, ahora lo comprendo mejor que nunca. Estar dentro y fuera de todo al mismo tiempo, pero siempre siguiendo la dura tarea de ser quienes queramos ser.
Calvino es autor de varios otros de mis libros favoritos, entre los que se encuentran "Si una noche de invierno, un viajero", tan pasmosamente brillante que recuerdo haber soltado el libro en varias ocasiones mientras lo leía para dejar escapar una risita nerviosa y tomar aire.
Era un genio indiscutible de la literatura al que Pasolini alabó de una forma que me encanta:

"Su prosa más francesa que toscana,
su estro más volteriano que tradicionalista:
su sencillez no gris, su mesura no tediosa,
su claridad no presuntuosa.
Su espléndido amor por el mundo
fermentado y enrevesado en la fábula"

Lo cierto es que El barón rampante está plagado de esa cosa llamada "estro". Cada uno de sus pasajes es tan palpable y transmite tanto la pasión con que debió ser escrito que las páginas llegan a convertirse en un estorbo.
Me puede la devoción ciega que le profeso a esta obra, así que me paro aquí...
Si queréis descubrirlo por vosotros mismos, daréis con un libro brillante, sobrecogedor, que habla de la soledad, del compromiso, del amor desmedido por la vida y de que el complejo de Peter Pan es lo que realmente nos convierte en adultos inteligentes.

Gracias a todos los que os pasáis por aquí, me leéis, me informáis, me hacéis reir y me emocionáis a partes iguales.

1.1.07

27.12.06

¡Buen salto!

Me adelanto a la llegada del Nuevo Año y voy cambiando ya el diseño de la interface. Más acorde con el momento que estoy atravesando y mucho mejor que el gris de antes, que cansaba la vista y aburría a mitad de post. Espero que os deslumbre y que no me haya quedado demasiado como un anuncio de galletas con fibra.

Qué poco queda ya para despedir el año. Quiero tener propósitos para el 2007, aunque ya los formulé en septiembre y creo que los he cumplido bastante bien. No sé, todo sea por marcarme una línea de recomienzo, que yo funciono muy bien con esas cosas; con ellas y con los actos simbólicos. Así que ANTES DEL 1 DE ENERO quemaré unos cuantos objetos cuidadosamente seleccionados que llevan impregnados restos del 2006, me desharé de cierta ropa que más que vestirme me cubre, me haré una exfoliación facial, igual me corto el pelo, que estos rizos ya se me descontrolan, e intentaré tener un buen orgasmo. Terminaré de leer el par de libros con el que estoy, escucharé toda esa música que ha estado en cola este año, veré las películas que se me pasaron, borraré de mi móvil los contactos que ya no uso, le diré a mi familia y amigos lo mucho que significan para mí, formatearé el ordenador, saldré a correr el 31 para sudar los restos del 2006 y, si pudiera y el tiempo acompañase, me bañaría desnudo en un río.
Para que os hagáis una idea, quiero empezar el 2007 así:


http://www.youtube.com/watch?v=iPrXtShM-mA

...atravesando los muros de la casa que dejamos atrás y cayendo al vacío!

18.12.06

Brilla el sol


"Now I'm waking up, I'm gonna stay in the sunshine"... Así reza el estribillo de una canción de Juliana Hatfield.

Si hiciera una encuesta entre los lectores con la pregunta "¿Se come mucho Cosimo la cabeza?" como tema, el resultado sería unánime y por todos conocido. Nunca dije que este blog naciese con ánimo de lo contrario. No engaño a nadie, así que ¡punto para mí!

Ha llegado el momento de decir que todo eso se está disolviendo como roca calcárea. Han sido las lluvias recientes las que me han ido erosionando la piedra que permanentemente tengo en la cabeza, y ahora estoy perdiendo peso, que no masa, cerebral (ya sé que peso y masa son dos conceptos inseparables, pero permitidme el juego lingüístico allá donde se encuentre).

No creáis que son estas fechas lo que me enternece. Ha empezado una nueva etapa en mi vida. Lo estoy presenciando y lo afirmo con total conocimiento de causa, no para convencerme de que así es porque así me gustaría que fuese. Estoy empezando a dejarme en paz porque he aprendido a observarme desde lejos y a verme disfrutar.

Pierdo peso en la cabeza, me voy quitando capas, me hago más ligero y me lleva el viento. Y así llego antes, suavemente y sin oponer resistencia. Cabalgo desnudo bajo el sol sobre un caballito blanco (que es el de los sentidos) y como fondo de escena miles de radiantes girasoles cuajados de semillas, promesas de lo que está por crecer.
.
No, no es eso, no he encontrado aún el amor, pero me sigo enamorando mucho y muy profundamente. Llevo una temporada en la que no paro de conocer a gente muy estimulante en todos los aspectos. Algunos se han convertido en buenos amigos y los que han pasado de refilón han dejado su impronta. Los amigos de siempre me han demostrado porqué no me equivoco al compartir mi vida con ellos, al hacerles partícipes de mis alegrías y mis penas (y entre ellos se encuentran unos cuantos bloggers, que significan para mí infinitamente mucho más de lo que ellos imaginan). Por otra parte, me estoy sumergiendo cada vez más en lo que me gusta, en mi profesión, en mi escuela, en los vericuetos de todas aquellas cosas que me apasionan...

Buff, qué mal me manejo en situaciones de euforia; no por falta de costumbre, sino por incapacidad de compartirlo adecuadamente. Pero no me importa que se me tache de infantil, supongo que es parte de todo comienzo: se empieza a crecer, está todo por aprender.

Tengo un dispositivo infalible en mi organismo que me hace detectar cuándo empieza algo nuevo. Y ahora está pitando y alertándome de que me vaya preparando, que el sol brilla con fuerza, que me desnude y me suba a ese caballo blanco que aquí comienza el viaje.

13.12.06

-"Me he percatado de que, al igual que las imágenes, las ideas pueden presentarse al cerebro con más o menos claridad. Un espíritu obtuso no recibe más que percepciones confusas; pero, a causa de ello mismo, no se da claramente cuenta de lo obtuso que es. No comenzaría a sufrir de su necedad hasta que cobrase conciencia de esa misma necedad; y para cobrar esa conciencia, sería preciso que se tornase inteligente. Ahora, imagina por un momento el siguiente monstruo: un imbécil, lo bastante inteligente para comprender con claridad lo tonto que es.

- Hombre, ¡no podría ser un imbécil!

- Ya lo creo que sí; créeme. Aparte de que puedo asegurarlo con conocimiento de causa, porque ese imbécil soy yo.

Olivier se encogió de hombros. Armand Prosiguió:

- El verdadero imbécil es el que no tiene conciencia de otras ideas más allá de las suyas. Yo sí tengo conciencia de ese "más allá". Pero, a pesar de ello, soy un imbécil porque sé que a ese "más allá" no seré nunca capaz de llegar...

- Pero, hombre - dijo Olivier - todos estamos hechos de forma que podríamos ser mejores; yo creo que las mayores inteligencias son precisamente las que más sufren de sus limitaciones.

Armand rechazó la mano que Olivier le puso afectuosamente sobre el brazo.

- Otros tienen el sentimiento de lo que poseen - dijo -; yo sólo lo tengo de lo que me falta. Falta de dinero, falta de fuerza, falta de ánimo, falta de amor. Siempre un déficit; siempre me quedaré corto en todo".



André Gide, "Los monederos falsos"



10.12.06


Qué mejor forma de celebrar el Día de los Derechos Humanos que con la muerte de un dictador.

Espero que no descanse en paz. Que por toda la eternidad sus víctimas le persigan y le ajusticien porque en vida, lamentablemente, nada se pudo hacer.

Me uno a la alegría de todos los chilenos que hoy han visto desaparecer el último despojo de la máquina del miedo, que la sufrieron directa o indirectamente y que aún reclaman a sus desaparecidos.

Espero que, a partir de ahora, descansen un poco más en paz.

2.12.06

The artists' game

Recojo el testigo de Lifeonmars.

El juego consiste en responder a una de serie de preguntas valiéndose de los títulos de las canciones de un grupo o artista al que admiremos. Las mías:

1. Solista o grupo elegido:

Radiohead

2. ¿Eres hombre o mujer?:

Prove yourself

3. Descríbete:

Optimistic

4. ¿Qué sienten las personas acerca de ti?:

2+2=5

5. ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?:

Let down

6. Describe tu actual relación con tu novio(a) o pretendiente:

Thinking about you

7. ¿Dónde quisieras estar ahora?:

Climbing up the walls

8. ¿Cómo eres respecto al amor?:

True love waits

9. ¿Cómo es tu vida?:

Nice dream

10. ¿Qué pedirías si tuvieras un solo deseo?:

Bullet proof... I wish I was

11. Ahora despídete:

I can't

Les paso la bola a:

Coxis

Skywalker

Marsonico

Trapalleiro

Pepeniebla

quienes a su vez han de pasárselo a otros 5. Si no lo hacéis, si rompéis la cadena, el grupo o artista que hubiérais elegido nunca volverá a sacar un disco...

30.11.06

Acepte mis disculpas

Hace unos días recibí un comentario de un usuario que se hacía llamar "master of puppets", molesto por una desafortunada entrada mía en la que, con poco acierto, lo reconozco, enumeré y critiqué varias estéticas que no son de mi agrado.
Es la primera vez que recibo una llamada de atención de este tipo, un freno a mi, en ocasiones, exaltada soberbia. Y he de decir que me alegro por ello. Me alegro mucho.

Señor "master of puppets", sepa que no trato de sentar cátedra con cada una de las entradas que escribo. Lo que redacto está a años luz de ser un análisis mínimamente interesante, útil y no digamos ya coherente del tema en cuestión.
Admito que estuve poco acertado con aquel post y lamento que le haya ofendido a usted de algún modo. Quizá me toma por alguien menos mediocre de lo que soy y me cree capaz de elaborar sesudas reflexiones listas para imprimir y encuadernar, lo que en tal caso me halagaría sobremanera. Pero de ser así, le aseguro que dedicaría todo mi tiempo a explotar ese genio por otras vías y no en este blog.
A diferencia de lo que pueda parecer, me interesa mucho, pero que mucho la gente que me lleva la contraria, entre otras cosas, porque me avergüenza demasiado querer llevar la razón.
Son interesantes muchas de las cosas que dice en su comentario, pero quería aclararle que:
- hablaba de estética, no de estilos musicales,
- la referencia velada a mi orientación sexual o a la de los que me comentan estaba totalmente fuera de lugar y como argumento para despotricar contra lo que escribí no es válido.
- por aquí no nos dedicamos a, como dice usted, "criticar lo que odiamos". Lo que hacemos son análisis con más o menos poco fundamento que, en ocasiones, pueden parecer despectivos. Y como eso es algo que se me escapa y a veces ofende, le pido de nuevo disculpas y le animo a que siga leyéndome y a que me pare los pies cuando mis absurdas reflexiones me hagan despegarlos del suelo.

Y una última aclaración: ¿qué le hace suponer que me gusta la música disco?

29.11.06

Parámetros con los que algunos tienden a medir la inteligencia humana ajena


Me he dado cuenta de que algunas personas de mi entorno más inmediato se sirven curiosamente de los siguientes factores para evaluar la inteligencia de los demás:

- Capacidad de respuesta: no importa de dónde provenga la contestación, de hecho, cuanto más se adapte a lo esperado por los interlocutores más inteligencia se le presupondrá al sujeto emisor.

- Imposibilidad de dudar: ninguna teoría ha sido capaz hasta el momento de quebrantar el binomio "no duda-inteligencia", ni a pequeña (dudas cotidianas) ni a gran escala (las grandes dudas existenciales). La seguridad en lo que se hace y en lo que se cree es uno de los baremos fundamentales a la hora de medir la inteligencia.

- Acogimiento a la lógica imperante: llamada así por ser la más usada por la mayoría de las personas. Puede tratarse de una lógica enfermiza, vergonzosa e inútil si sólo funciona para sí misma, pero por denominarse "lógica" se la considera el estado mayor al que la inteligencia humana puede acceder. Busca una lógica registrada, hazla tuya y evita el tener que idear una propia.

- Velocidad en la ejecución de los actos motrices: la parsimonia no conduce a la inteligencia ni es sinónimo de ella, la acumulación del mayor número de experiencias en el menor tiempo posible, sí.

-Uso y comprensión de los mecanismos tecnológicos: tecnología e inteligencia van de la mano. Comprender el funcionamiento de un terminal cualquiera diseñado para obedecer nuestras órdenes y responder en función de un código previamente elaborado por una mente humana, es sinónimo de inteligencia pura y, además, lógica.

- Atesoramiento de opiniones formadas: que pueden constituirse y afianzarse mediante el consumo de medios que refuercen la opinión propia o por el exclusivo acercamiento a individuos que siempre nos dan la razón.

- Argumentación más o menos extensa del porqué de nuestras preferencias: el manido "me gusta porque sí" no denota inteligencia por parte de quien lo enuncia. Cualquiera que sea la situación en que nuestras preferencias salgan a relucir públicamente, se hará necesario acompañarlas de una argumentación coherente.

27.11.06

ManáManá

Llevo toda la mañana viendo una y otra vez este video y no puedo parar de reír...

http://www.youtube.com/watch?v=KC9FtLQJoGM

¿Soy yo el único al que le hacen gracia estas cosas? Me lo voy a recetar: un visionado cada 8 horas todos los días.

21.11.06

Quítatelo todo

Qué frío hace aquí dentro. El blog parece la casa cerrada del pueblo en pleno invierno. Me va a costar bastante caldear esto.

El tren en el que voy subido ahora alcanza ya una velocidad que no me permite apreciar el paisaje. Es todo un barrido: trabajo, almuerzo, escuela, cena y desplome sobre la cama con la mitad del cuerpo fuera y la cabeza a dos palmos de la almohada. Empieza a resultarme extraña y poco práctica la teoría de la lentitud, de la que soy un firme defensor.
Corro el riesgo de ser monotema porque desde hace un tiempo mis días giran estrictamente en torno a encajes de desnudos, estructuras óseas, colores complementarios, terciarios y composición.

Desnudos... Pensé seriamente que podría llegar a excitarme el tener delante a un modelo masculino sin ropa y en una postura sugerente. Incluso ideé recursos para evitar el posible momento en que mi paquete se hinchase, a saber, ponte la tabla encima, cruza las piernas, no le mires más allá de lo estrictamente necesario para trazar las formas... A pesar de todo, nada pasó. Prueba superada. He aprendido definitivamente a ver el cuerpo masculino como puro objeto artístico. Y lo bueno es que es un punto de partida para que deje de excitarme el desnudo per se y lo haga en cuanto a contexto y roce. Eso enriquecerá mi vida sexual, estoy seguro.
Aunque no quita para que esté deseando ver sin ese albornoz a rayas al modelo que se pasea de tal guisa por los pasillos de la escuela!

Puede que sin yo saberlo, el post esté dedicado a J.C. J.C es un compañero de clase largo, escuálido, nada desgarbado, en el que todas sus formas parecen estar consagradas a remarcar su rectitud y verticalidad: nariz recta, barbilla puntiaguda, mirada como filo de un cuchillo, corte de pelo muy uniforme, pantalones de pitillo, la delantera de las zapatillas apuntando hacia arriba y tabaco de liar que conlleva todo un ritual de movimiento de dedos y lengua.
Lo curioso es que J.C pinta la realidad más allá de como él la ve, larga y estilizada, y lo hace fiel a como él se ve. Pocas veces había presenciado algo similar o al menos tan marcado. Me refiero al hecho de proyectar de un modo tan evidente la imagen propia. Pero me tiene fascinado. Lo llamaré el chico de la insultante verticalidad o algo así.

Parece que no, pero aquí hay materia suficiente para comentar: formas masculinas, excitación sexual, qué somos y cómo lo proyectamos. No sé, en respuesta a lo primero confieso que un cuerpo masculino desnudo y estático aún me desarma. Qué le vamos a hacer.

Para Meltorm, nuestro Mentor (gracias por el truco de las fotos!)

1.11.06

1001 películas de vidas cruzadas (sin fotos, cortesía de Blogspot)

El de las vidas cruzadas se ha convertido en todo un género cinematográfico probablemente desde que a comienzos de los 90 el gran Robert Altman rodase la grandísima Short Cuts. Diría que es mi género favorito, un modo de contar historias que me fascina porque en ese microcosmos en pantalla cada vida es importante, cada historia es significativa, pero en el fondo es sólo parte de un todo, lo que las empequeñece y desprovee de importancia. Una vez más la verdad 24 veces por segundo. Mis favoritas:

Grand Canyon (Lawrence Kasdan, 1991): con la ciudad de Los Angeles como escenario (lo que será casi una constante en este tipo de películas) varias vidas se entrecruzan de un modo magistral en un guión impecable. Se diría la influencia más directa y descaradilla de la reciente Crash, uno de los últimos ejemplos del género. La convergencia de todos los personajes al borde de la inmensidad del Gran Cañón es una de las escenas más sobrecogedoras que yo haya visto en el cine.

Short Cuts (Robert Altman, 1993): a pesar de no ser la primera, es conocida como el gran precedente, la que creó escuela en muchas de las películas posteriores de los 90 que abordaron este modo de narrar. De nuevo en Los Angeles, un panal de historias que hablan de muerte, infidelidad, reproches y venganza. Ha dejado en nuestra retina la espléndida imagen del felpudo de Julianne Moore.

Happiness (Todd Solondz, 1998): otra de las imprescindibles del género. Es toda incorrección y crítica corrosiva. Sórdida y deprimente, pero maravillosa. Algo así como la versión hardcore de Short Cuts, pero trasladada a un suburbio de New Jersey. Un matrimonio, tres hermanas y sus maridos, novios y amantes ocasionales.

Magnolia (Paul Thomas Anderson, 1999): objeto de obsesión para servidor.Mi película favorita, no sólo del género, sino de toda la historia del cine. Supuso para mí un antes y un después. El enfant terrible que es su director abordó este proyecto con la grandilocuente idea de crear uno de los cinco mejores guiones de la historia del cine. Para muchos peca de excesivamente larga, pero entre sus innumerables méritos está el de su realización, una partitura (score) que deja sin respiración a cargo del que considero el mejor compositor cinematográfico en la actualidad (Jon Brion), los estremecedores temas de Aimee Mann y el haber dictado sentencia en el género: después de ésta, ya nunca volvió a ser el mismo... o sí?

Amores Perros (Alejandro González Iñarritu, 2000): esta vez en Ciudad de México tres historias de amor a las que acompañan perros fieles, perros de pelea o chuchos mimados. Accidente de por medio (otra constante del género) y una inmejorable carta de presentación de Iñárritu, que le cogió el gusto a esto de las historias cruzadas rodando en 2003 la menos afortunada, para mi gusto, "21 gramos" y la que esperamos con impaciencia, "Babel".

El último beso (Gabriele Muccino, 2001): la gran desconocida, la inmensa aportación italiana al género. Ocho personajes de distintas edades personifican las diferentes etapas del amor. Toma mucho de Magnolia, entre otras cosas, ese crescendo emocional impulsado por la música, pero tiene tantos méritos que debe ser incluída como un clásico del género. La interpretación de Stefania Sandrelli, una de mis actrices favoritas y algo así como la Carmen Maura italiana, es absolutamente maravillosa.

La seguridad de los objetos (Rose Troche, 2001): otra de mis favoritas. Retrato de las relaciones entre cuatro familias vecinas en el típico barrio residencial norteamericano. Personajes rodeados de posesiones a las que tienen un cariño especial y que les proporcionan esa extraña seguridad imposible de hallar en los seres humanos. Y una Glenn Close que vuelve a dejarnos boquiabiertos.

Lantana (Ray Lawrence, 2001): peliculón australiano bastante desconocido, pero soberbio. Un thriller psicológico sobre el amor que comienza con la aparición del cadáver de una mujer no identificada. La investigación que promueve el detective (Anthony Lapaglia) y el desarrollo de la historia van destapando los secretos de varias parejas en conflicto. Todo ello envuelto en una atmósfera fría y desapacible como pocas veces he visto en el cine.

Historias Mínimas (Carlos Sorín, 2002): qué gran película. Para mí lo es porque habla de algo vital: cualquier cosa, por absurda y disparatada que sea, merece la pena si para tí es importante o te hace feliz. Que un hombre dé insistentemente el coñazo con una tarta de cumpleaños que parece no vaya a llegar nunca a su destino o que una mujer recorra cientos de kilómetros para concursar en un programa cutre de tv cuyo mayor premio es un simple robot de cocina es sólo una muestra de estas historias mínimas, pero llenas de importancia, valor y dignidad.

Nueve Vidas (Rodrígo García, 2006): ya escribí una entrada comentando lo mucho que me gustó. Algo más que su evidente buen guión e interpretaciones debe tener cuando a día de hoy sigue en mi cabeza. Nueve historias de mujeres, nueve instantes que llevan anexos sus nueve vidas correspondientes, algunas de ellas entrecruzadas, otras tangenciales. Unos planos secuencia memorables y unas actrices a las que se debería premiar conjuntamente.

Para Xabi.

23.10.06

The safety of objects


Durante la estupenda fiesta Lifeonmars, comenté con Xabi lo mucho que siempre me ha gustado la película cuyo título da nombre al post de hoy.

Para mí es innegable la seguridad que determinados objetos nos proporcionan. Si echamos la vista atrás, todos seremos capaces de enumerar al menos tres que han marcado nuestra infancia, otros tres de nuestra adolescencia y así pasando por las diferentes etapas de la vida hasta llegar donde estamos ahora.

Un objeto en sí mismo, encontrado muchos años después de ser usado, tiene una inigualable capacidad evocadora. Nos trae a la mente situaciones, sensaciones, aromas... Más que ser poseedores de los objetos, son éstos los que absorben buena parte de lo que somos y es entonces cuando cobra sentido su existencia.

No me quiero poner Rafael Alberti, pero yo rescataría de mi niñez, a bote pronto, 4 vinilos en colores del grupo Parchís (amarillo, rojo, verde y azul); aún los conservo, y cuando los saco a la luz me visualizo sin dificultad sentado junto al tocadiscos del salón mientras como pan con chocolate. Junto a eso, un boli de colores, de esos de 10 en uno, que me gané una tarde por portarme bien en un centro comercial. En fin, que si la vida era más que eso no quería saberlo!

De mi adolescencia, un concierto de Venas Plutón que grabé de la radio y que, cuando en ocasiones escucho, me viene a la mente todo un universo musical que estaba empezando a descubrir y que ayudaba a forjar mi personalidad al margen de la lista de los 40 Principales. En esta etapa incluiría también "El guardián entre el centeno" y "A sangre fría", una cazadora negra acolchada con parches de Guns n' Roses que no me quitaba ni para dormir, mi grabadora Sony, con la que registraba prácticamente todo lo que hacía, una pequeña carpeta donde metía todo lo que dibujaba y la entrada del concierto de Radiohead durante la gira de The Bends.

Después de un largo rato de reflexión sobre cuáles serían los objetos que me dan seguridad hoy día no he llegado a una conclusión clara. Podría citar, de nuevo a bote pronto, mi tazón de desayuno, un cuaderno de ideas que reposa en mi mesilla de noche, unos tres cd's, para mí imprescindibles, cuyo nombre no diré para evitar entrar en polémica, "El barón rampante", un cinturón azul y unos calcetines negros que parecen mantenerme sujeto al suelo.

¿Y los vuestros?

19.10.06

El espectador

Me gusta complicar/me las cosas. Y quien me conoce creo que lo sabe. Y si no lo sabe, me parece que lo intuye. ¿Y por qué actúo d’aquesta manera? Soy muy perfeccionista. Creo que se debe a eso. No, calla, espera un momento, que te explico. No me suele gustar lo fácil o lo que no me cuesta lágrimas conseguir. Y lo malo es que a menudo me pierdo y hago pucheros en el camino que conduce a "eso" a cambio de cuya obtención apuesto parte de las cosas importantes de la vida.
“Eso” no es más que una instantánea difusa compuesta de bonitos retales de comportamientos de otras personas entre los que se incluyen padres, amigos, ídolos, ex parejas, rollos, referentes pictóricos, cinematográficos, musicales…Es una imagen sin fundamento, y puede que sea ahí donde resida su encanto. Es como esa foto del globo aerostático en el horizonte que te hacen ver los oftalmólogos a través de la lente, pero cuando está sin regular, borrosa, cuando lo que intuyes es sólo una forma de colores. Ya metido en el símil diría que equivale al juego de lentes en sí mismo.

Lo más contradictorio es que me gustaría tener un manual de estilo, una respuesta definitiva, una actitud perfecta que me facilitase las cosas, que me evitase derramar lágrimas porque ese me ignora, aquel no cree en mí o el de más allá no deja de atacarme.

Lo último que he probado para acercarme al globo es convertirme en alguien ajeno a mí, una tercera persona en mi propia vida. Una de mis citas favoritas la enunció Oscar Wilde cuando dijo que “convertirse en espectador de la propia vida es escapar a los sufrimientos de ésta”. Y es cierto. A veces miro mis manos escribir sobre el teclado a toda velocidad, me contemplo conversando con la gente, leyendo un libro o corriendo precipitadamente por los pasillos del metro (corriendo, siempre corriendo) y veo que funciono sin tirar de mí, que me puedo relajar, retirarme al fondo y observar lo que está pasando. No se trata de evitar asumir responsabilidades sino de dejar actuar a esa tercera persona.

Esto es infantil, pero divertido. Creo que he probado todo tipo de fórmulas excepto la de ser yo mismo al 100%. Pero ¿qué es ser uno mismo? ¿actuar conforme a la imagen que uno tiene de sí mismo? ¿qué referente tomar? ¿ y dónde se encuentra? ¿de verdad soy tan infantil? ¿y lo que digo es tan sencillo como parece?

Pues eso, que necesito un libro con las respuestas.

16.10.06

Cuestión de estilo

No me voy a alzar ahora como garante del buen gusto en lo tocante a estilos, pero lo cierto es que existen cinco en particular que, digámoslo de algún modo, me dan un pelín de grima. Un pequeño repaso grosso modo a las atrocidades estéticas de ayer y hoy (añadid vosotros cuantas gustéis):

Heavy: es de admirar que los años no hayan hecho mella en este estilo que se mantiene practicamente inalterado. Ni en mis tonteos con ese tipo de música comulgué yo con semejantes esqueletos melenudos de las portadas de los Iron Maiden, con ese cromatismo exacerbado, esas composiciones hipersaturadas y esos crepúsculos ardientes. Por no hablar de la oda a los textos metalizados de los que han hecho uso la mayoría de grupos pertenecientes a dicho estilo musical.

Gótico-siniestro: salvo contadas excepciones como el trabajo de Tim Burton o Mark Ryden la estética gótica me da bastante pereza. Es de agradecer que sea un estilo que tome tan en serio y a la vez tan a la ligera el tema de la muerte (mochilas con forma de ataúd, rostros pálidos, poses propias de los muertos,...). Ha experimentado un renovado interés en las nuevas generaciones gracias a grupos como Marilyn Manson o Evanescence.

Celta: El estilo perriflauta por excelencia, que es más bien un modo de vida y que ha cosechado fieles seguidores por todo el mundo. Reconozco que sus valores me gustan algo más que su estética, pero soy incapaz de soportar la gaita, los colgantes de cuerda, los ceniceros con forma de duende y la frase: "meigas, haberlas haylas". Entre los ejemplos patrios encontramos a nuestros Celtas Cortos, su versión grotesca en los Mago de Oz, y los clásicos Hevia y Carlos Núñez.

Elfos, Orcos y Dragones: para sus acólitos, es un mundo que encierra toda la filosofía del bien y del mal. Yo sólo sé que me costó casi un año terminarme El Hobbit. Que conste que admiro la figura de Tolkien y alabo el trabajo de Peter Jackson, pero en lo referente a su estética me cuesta digerir esos paisajes montañosos y esas ninfas embobadas. Para mí no es necesario situar la lucha entre el bien y el mal en otros mundos, ya la tenemos en el nuestro y a diario.

Malote: Puede que sea el que menos me gusta de los cinco. Se caracteriza por la representación de chavales dibujados a tres cuartos con pantalones caídos, un par de tallas más grandes, gorros de lana a la altura de los ojos y posturas forzadas que recurren a menudo a un enfoque en picado o contrapicado. Bebe mucho del Hip Hop y de la estética, en cuanto a línea y color, del graffiti y a pesar de contener numerosas variantes, ninguna me convence.

P.D: soy consciente de que a esta entrada le faltan las correspondientes fotos ilustrativas, pero hay en la vida cosas mejores que hacer que desesperarse porque blogspot no sube las imágenes.